Quisiera escribir de algo concreto. Como de la vez que me asaltaron de la forma más amable y casi voluntaria. O cuando caminé toda la noche con una cajetilla de cigarros; pero no puedo. Y caminas de un lado a otro en los pasillos de mi mente. Una dominatriz con corazón tierno.
Todos los ruidos me parecen música: el paso interminable de carros, el polvo que se adhiere a los anuncios, las ráfagas de aire que se presentan en mi chamarra. Y mis sueños que desaparecen contigo, se esconden en tus faldas, en tus sonrisas y en tu pelo. Mis pesadillas se quedan y se hacen realidades, mientras el humo del cigarro y del café se conjugan y me impiden ver tu partida.
Eres una sombra, una idea, un presentimiento.
jueves, 28 de enero de 2010
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