Por el centro de la pista ellos bailan. Sin saber muy bien qué, sin saber si tienen ritmo, si se ven agraciados. Sólo bailan. Tango, salsa, rock and roll, rockabilly, boleros, pop. Todo en uno. Sus mentes ya no son conscientes del momento. El presente se ha convertido en un mundo aparte, ajeno a cualquier pensamiento.
El tiempo sin espacio, el espacio sin tiempo. Bailan, bailan hasta desgastar las suelas de los zapatos de él, ella, descalza baila hasta sangrar, hasta sudar sangre. Y las palabras que puedan decir quedan supeditadas a las respiraciones entrecortadas, zigzagueantes, llenas de movimiento perpetuo.
- Te seguiré- suena con eco mientras bailan y el salón los observa desnudos. La mano derecha a la cintura, cintura que se deforma con cada ruido, con cada nota. Las manos de ella van a la espalda de su amante. El final no es mas que una saturación de sueños indecentes que nunca ocurren.
Al final se besan. Pero hay una paradoja. El final es una saturación de sueños indecentes que nunca se cumplen.
jueves, 4 de noviembre de 2010
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