sábado, 25 de diciembre de 2010

Un cuento de navidad

25 de diciembre.

Despertó en una banca fría de un parque. Él no sabe dónde está, no se imagina. Ni siquiera estaba borracho, le duele la garganta y las manos del frío envolvente. No hay nadie alrededor ni movimiento que pudiera sugerir algo. Ni un perro. Recuerda la noche anterior. Lágrimas, humo, gritos, más lágrimas.

Vete a la mierda.

Ya no hay nada qué hacer. Soñó que ella le había dicho que Dios se había equivocado. No puede superar eso. Dios y equivocado en una misma oración. Dios, una palabra que no corresponde a una realidad, equivocación la palabra más usada para la humanidad.

Navidad, puta navidad. Fumó toda una cajetilla en una hora. De 11:35 a 12:43. A las 12, que empezaron a llegar los mensajes anónimos de "Que te la pases muy bien" él escupió y se cortó el brazo un poco. Tosía como si se le fuera la vida en ello. Pensaba que tal vez fumando tanto llegaría su fin, rápido. Pero Dios se equivoca. Un oxímoron que es correcto, otro oxímoron.

Ahora el sol le quemaba. el sol y la soledad. la soledad y él. el sol y él. El triángulo de una navidad diferente, asquerosa.

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