martes, 14 de febrero de 2012

Enloquecí cuando me dieron los papeles. Cáncer de pulmón. 23 años. Mis pulmones estaban tan jodidos como los griegos. Jodidos en el presente y aún más jodidos en el futuro. Crédito de vida con intereses. Escuchaba a Sabines. Su poema "espero curarme de ti". ¿Qué más podía hacer? pensé en tener sexo pero demandaba ejercicio físico, agitación total que me llevaría al abismo de la muerte. Fumar y escribir. Esa era quizá la única posibilidad que tenía. Ni que fumara tanto. Había en mí instintos suicidas, homicidas; perversiones horribles y absurdas. El mundo se volvía silente, yo me convertía en egomaniaco. ¿Qué podía hacer? sólo me quedaba renegar de dios, adoptar el nihilismo como forma de vida, todo es una mierda.

23 putos años. Ahora escuchaba a Waits, la historia de los perdedores con vidas largas, más largas de lo que ellos mismos quisieran. Allí van, instintos suicidas y homicidas. Ver desfilar los temores ¿qué temores? Todos se despiden imaginariamente, no hay tristeza, hay alivio. Mi papá y mi hermana, aliviados de ya no soportar al mitómano que desaparece una noche en medio del bullicio de una borrachera. Ella tampoco me extraña, es más, ni siquiera se despide. Sus palabras quedan calendarizadas. Analicemos: "Te quiero, pero me cansas". Adios sin contemplaciones. Me iba a morir. No le dije a nadie, las palabras se convirtieron en signos inexplicables, en fonemas sin sentido, en abortos intelectualoides. Sólo podía decir adios. Adios papá. Adios hermana. Adios Sofía.

No di oportunidad a respuestas. Hubieran sido rituales hipócritas. Ahora sólo hablo con Dios, más que nada para derrotarlo dialécticamente, regocijarme en su entramado de silogismos bastardos. Me quitaste a mi mamá, grandísimo hijo de puta. Me hiciste a tu imagen y semejanza y esta es la consecuencia lógica. Qué ironía. Como último vicio me queda el cigarro, destrozarme a base de nicotina. El alcohol me aburre, me gusta decir dipsómano pero no tengo la fortaleza para cumplirlo. Mejor fumo. Tosí sangre. Estoy en mis días, digo. Mi piel es pálida. Soy Michael Jackson, contesto. Toso más sangre. Mi vida se desvanece...la eché a perder. Te amo Sofía. Te amo mamá.

Dios, lo escribo con mayúscula.

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